¿cómo te sientes? ¿medio lleno medio vacío? no siempre la vida es plena y la mía casi siempre es un mar de ir y venir de dudas. Esta es mi jarra. A veces a medio llenar de esperanzas, a veces a medio vaciar de desilusiones.
martes, 4 de octubre de 2011
domingo, 2 de octubre de 2011
Sentimiento verdiblanco
Cuándo me preguntan qué es el Betis nunca sé muy bien qué decir. ¿Acaso sabe alguien qué decir cuando le preguntan qué siente por sus padres?
Lo sé. Sé lo que pensáis mientras leéis la introducción. Que soy una exagerada. Que el fútbol no se puede comparar con la familia. Incluso diréis: "Qué tía más cateta" sólo porque pensáis que tener ese interés en el fútbol denota poca inteligencia, o, más bien, poca cultura.
Pero quienes se adentren en la lectura quizás entiendan lo que les digos.
Pensar en el Betis es pensar en mi madre, en mi padre y en mi abuelo. No soy una aficionada del equipo, soy una amante. El Betis es un sentimiento que germinaron mis padres, los mismos que junto a mi abuelo lo cultivaron para que mi corazón lo engrandeciese y mi alma a lo hiciera eterno.
Es una necesidad. Tal vez una adicción. No es lo mismo un fin de semana sin sus colores. Me gusta dejarme la voz y las manos en el Benito Villmarín animando y animando. Me gusta decir sus nombre cuando me preguntan de qué equipo soy. Y me gusta lucir sus colores cuando salgo fuera de mi ciudad o cuando las cosas no están bien. Fui criada en el manquepierda.
Solo sé que el Betis puede hacerme reir y llorar e incluso sacar de mi la fiera adormecida que llevo dentro cuando veo que se le hace daño.
Lo cierto es que alargar esto es absurdo. Nunca supe hablar de amor. Jamás tuve la capacidad para describir un sentimiento puro, eterno y bello.
¿Qué es el Betis? Si a mi familia la amo porque me lo han dado todo, al Betis lo amo por ser legado de mi familia. El Betis es parte de mi vida y el más puro de mis amores.
Lo sé. Sé lo que pensáis mientras leéis la introducción. Que soy una exagerada. Que el fútbol no se puede comparar con la familia. Incluso diréis: "Qué tía más cateta" sólo porque pensáis que tener ese interés en el fútbol denota poca inteligencia, o, más bien, poca cultura.
Pero quienes se adentren en la lectura quizás entiendan lo que les digos.
Pensar en el Betis es pensar en mi madre, en mi padre y en mi abuelo. No soy una aficionada del equipo, soy una amante. El Betis es un sentimiento que germinaron mis padres, los mismos que junto a mi abuelo lo cultivaron para que mi corazón lo engrandeciese y mi alma a lo hiciera eterno.
Es una necesidad. Tal vez una adicción. No es lo mismo un fin de semana sin sus colores. Me gusta dejarme la voz y las manos en el Benito Villmarín animando y animando. Me gusta decir sus nombre cuando me preguntan de qué equipo soy. Y me gusta lucir sus colores cuando salgo fuera de mi ciudad o cuando las cosas no están bien. Fui criada en el manquepierda.
Solo sé que el Betis puede hacerme reir y llorar e incluso sacar de mi la fiera adormecida que llevo dentro cuando veo que se le hace daño.
Lo cierto es que alargar esto es absurdo. Nunca supe hablar de amor. Jamás tuve la capacidad para describir un sentimiento puro, eterno y bello.
¿Qué es el Betis? Si a mi familia la amo porque me lo han dado todo, al Betis lo amo por ser legado de mi familia. El Betis es parte de mi vida y el más puro de mis amores.
domingo, 11 de septiembre de 2011
Deseo.
Estoy atrapada en los pensamientos que me unen a tu piel. Parece que te huelo y mi piel se eriza. Parece que te rozo y el corazón se me acelera. Parece que te beso y los labios se me humedecen.
Ahora siento tu calor. Tus brazos rodeando mi cuerpo, tus labios recorriendome, nuestras miradas cruzándose.
No tuve un solo momento para pensar mientras te desnudabas. El deseo por unirme a ti era tan grande que únicamente pude ayudarte a despojarte de tu ropa.
Te acaricié casi arañándote. Devoré cada trozo de tu cuerpo mientras te oía disfrutar. Y nos unimos al fin como piezas de un puzzle.
Sólo quería escucharte gemir. Ver tu mirada perdida. Sentir cómo me agarrabas fuertemente uniéndome más a ti. No quería dulzura. Solo pasión.
Ahora sé que no me olvidarás porque sólo pudiste tenerme aquella vez. Porque nuestros cuerpos se buscaron pero nuestros corazones huyeron.
Ahora sé que no hallaré más pasión que aquella surgida del deseo. Que mis pupilas jamás se dilatarán tanto ante nadie.
Nadie podrá ocupar el lugar que ocupaste, porque fuiste sueño de muchas noches y deseo infinito de una.
Siempre nos quedará el lazo de la pasión que no contempla la belleza de un amor puro.
Ahora siento tu calor. Tus brazos rodeando mi cuerpo, tus labios recorriendome, nuestras miradas cruzándose.
No tuve un solo momento para pensar mientras te desnudabas. El deseo por unirme a ti era tan grande que únicamente pude ayudarte a despojarte de tu ropa.
Te acaricié casi arañándote. Devoré cada trozo de tu cuerpo mientras te oía disfrutar. Y nos unimos al fin como piezas de un puzzle.
Sólo quería escucharte gemir. Ver tu mirada perdida. Sentir cómo me agarrabas fuertemente uniéndome más a ti. No quería dulzura. Solo pasión.
Ahora sé que no me olvidarás porque sólo pudiste tenerme aquella vez. Porque nuestros cuerpos se buscaron pero nuestros corazones huyeron.
Ahora sé que no hallaré más pasión que aquella surgida del deseo. Que mis pupilas jamás se dilatarán tanto ante nadie.
Nadie podrá ocupar el lugar que ocupaste, porque fuiste sueño de muchas noches y deseo infinito de una.
Siempre nos quedará el lazo de la pasión que no contempla la belleza de un amor puro.
sábado, 10 de septiembre de 2011
miércoles, 7 de septiembre de 2011
Oscuridad.
A ti que a veces te busco y a veces te huyo. A ti que tanto me entiendes pero a la vez me acechas. A ti noche y oscuridad de mis días. A ti que atesoras mi alma y relajas mi mente. Te escribo porque estás conmigo cuando no hay nadie. Te escribo porque te tengo frente a mi y cruzamos las miradas. Te escribo porque es como si te hablase y el miedo te perdiese.
Al fin y al cabo es lo que quiero, no respetarte, pasar por tu lado, saludarte y plantarte cara.
Debo tener cuidado. Sé que estás por todas partes. Sé que eres la más fiel. Sé que eres la más cercana. Sé que me abrazas y me susurras al oído desesperanzas.
No te quedes en la puerta, no te quedes detrás mía. Pasa, acomódate a mi lado como haces cuando crees que no te miro. Dame tu abrazo frío. Dame tu gélido beso. Permíteme que no te lo devuelva.
¿Ya estás a mi lado? Me pareció sentir tu respiración en mi nuca. Jamás alguien me mimó tanto.
Lee. Esto de hoy es para ti.
Ya no te temo Ya nada puedes hacerme. Te he aceptado y no eres más que parte de mi. Trae las alianzas y las arras y pon fecha a nuestro enlace. Te prometo conseguir el divorcio que tú misma me pedirás.
¿Tiemblas? ¿Acaso castañean tus dientes? ¿Ya no eres fuerte para morder? Bienvenida a tu realidad. Tienes miedo porque siempre te creiste fuerte. Yo me siento victoriosa porque siempre me creí débil. Papeles invertidos. Mi victoria por tu derrota.
Ahora estás conmigo soledad; un día solo serás un recuerdo.
Al fin y al cabo es lo que quiero, no respetarte, pasar por tu lado, saludarte y plantarte cara.
Debo tener cuidado. Sé que estás por todas partes. Sé que eres la más fiel. Sé que eres la más cercana. Sé que me abrazas y me susurras al oído desesperanzas.
No te quedes en la puerta, no te quedes detrás mía. Pasa, acomódate a mi lado como haces cuando crees que no te miro. Dame tu abrazo frío. Dame tu gélido beso. Permíteme que no te lo devuelva.
¿Ya estás a mi lado? Me pareció sentir tu respiración en mi nuca. Jamás alguien me mimó tanto.
Lee. Esto de hoy es para ti.
Ya no te temo Ya nada puedes hacerme. Te he aceptado y no eres más que parte de mi. Trae las alianzas y las arras y pon fecha a nuestro enlace. Te prometo conseguir el divorcio que tú misma me pedirás.
¿Tiemblas? ¿Acaso castañean tus dientes? ¿Ya no eres fuerte para morder? Bienvenida a tu realidad. Tienes miedo porque siempre te creiste fuerte. Yo me siento victoriosa porque siempre me creí débil. Papeles invertidos. Mi victoria por tu derrota.
Ahora estás conmigo soledad; un día solo serás un recuerdo.
martes, 30 de agosto de 2011
In Memoriam.
Te has ido de mi lado pero sé que volveré a encontrarte.
Cómo puedo decirte abuelo lo mucho que has sido para mi, lo mucho que te he querido. Me diste tantas cosas.
Desde pequeña te recuerdo con tus refranes y tus trabalenguas imposibles. Aún parece que escucho nuestro saludo, entrabas por la puerta y me decías:"ay pirata del caribe" a lo que yo respondía:"ay gorrión de la cola colorá". Aún creo que te escucho cantando aquella Zarzamora a la que le pusiste pata de escoba para llamarla Moracoja. Aún te veo con ese bocadillo de atún que tanto te gustaba cenar. Te escucho hablando del Betis, contándome partidos históricos. Te veo haciendo tus excursiones o simplemente paseando por Triana donde no había lugar que pisases sin que alguien te saludara. Todo hay que decirlo, el más guapo que ha pisado Triana.
No sabes abuelo, ahora que me faltas la necesidad que tengo de ti.
Estos tres últimos años han sido duros en ocasiones pero muy gratificantes. ¡Ay abuelo! Cuánto voy a echar de menos sentirte en la habitación de al lado. Cuánto voy a echar de menos despertarme a cada ratito de la noche escuchando que me llamas. Y cuánto voy a echar de menos darte un beso y decirte: "venga abuelo, duerme un poco, que es muy tarde miarma! Al menos sé que ninguna de las noches de estos tres últimos años te dormiste sin un beso mio y un te quiero de mis labios.
Ni siquiera ayer cuando cerraste esos ojitos azules por última vez te faltó mi beso. No me podía creer q dabas tu última bocanada de aire, me aferré a ti, no quería, esta vez no, no quería que te durmieras, aunque esta vez te merecías el descanso más que ninguna noche.
Qué puedo decirte abuelo si te llevas contigo mi corazón a cambio del cual me das el orgullo de tu apellido.
Sé que desde ahora miraré un cielo que estará más azul si cabe por tu mirada. Sé que desde allí estarás pendiente de nosotros. Que te asomarás a ese cuarto anillo cada domingo en casa para vigilar al árbitro y que no fastidie a nuestro Betis.
Hoy me he despedido de ti, he entrado en aquella capilla y cuando te miraba parecías dormidito, aún pensé que te despertarías, y sí, algunos dirán que fui una loca, pero necesité darte de nuevo un último beso, eres mi abuelo, y para mi nunca habrás desaparecido, hoy cuando te he besado sólo estabas dormido.
Te quiero abuelo. Cuando nos reencontremos lo único que haré es volver a decírtelo frente a frente porque en cada día de mi vida habrá un hueco para recordarte mientras mi corazón lo repite.
Buenas noches abuelo. Son las 3.14 descansa un poquito cariño. Te quiero. Hasta mañana.
viernes, 5 de agosto de 2011
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