"Dos rojas lenguas de fuego,
que a un mismo tronco abrazadas,
se aproximan, y al besarse,
forman una sola llama."
(Gustavo Adolfo Bécquer)
¿Hay mayor erotismo que el del beso que te hace cerrar los ojos y dejar volar el alma?
Vamos a besarnos. Da igual quién empiece. Acércate que yo me acercaré y cuando nuestros labios se rocen, no me mires. Cierra los ojos. Y ahora....acaríciame....
Mientras te beso lentamente, te devolveré las caricias que me regalas y espero estremecerte. Mejor aún, espero provocarte. Sé que me quieres pero ahora necesito saber que me deseas. Quiero esconderme contigo entre las sábanas y quiero hacerlo con la luz apagada. Hoy no quiero que me veas con los ojos, quiero que me sientas en tu cuerpo entero. Acaríciame, huéleme, bésame, oye mis gemidos y sé testigo de mi placer. No importa que veas mi rostro cuando puedes sentir de cuatro maneras el deseo, el placer, el estremecimiento y el amor.
Prometo susurrarte al oído palabras que te enloquezcan. Prometo besarte hasta que me degustes dulcemente. Prometo tocarte hasta que olvides que rozas las sábanas. Prometo dejar mi olor en tu piel hasta que seamos uno. Prometo lograr un "Te Amo" al acabar con este "Te Deseo"
Acabemos. Ahora sí. Enciende la luz de nuevo. Ahora quiero mirarte, recrearme en tu mirada, que nuestros ojos se crucen y se nos claven en el alma. Ya sabes cuanto te deseaba y ahora quiero que no dudes que te amo. Es el momento de no decirnos nada. Sólo besame. De nuevo el beso nos dará el camino, esta vez el de la ternura del amor.
¿Me has besado? Cierra los ojos de nuevo y dejemos que el día nos venga a depertar.